Los sueños deben continuar, a pesar de pandemia

27 julio 2020

Para Lixiana, esta nueva realidad implica postergar sus sueños. «Mis sueños no han cambiado, lo que ha cambiado es el tiempo que tengo para lograrlos, debido al Covid voy a tener que dejar de ir a clases, a la universidad y como era mi primer año de la universidad realmente tenía muchas cosas por realizar: aprender inglés, contabilidad, son cosas que voy a tener que retrasar, pero siempre tengo en mente que las voy a hacer».

La vida cambió de golpe para el mundo entero cuando llegó la Pandemia del Coronavirus y, con ello, la necesidad de confinarse en sus casas. Las niñas, niños y adolescentes quedaron inmersos en esta nueva realidad que les afecta y la viven desde sus diferentes realidades.

Lixiana, de 17 años, del departamento de Chinandega, cuenta que para ella ha sido frustrante porque sería su primer año en la universidad y tenía muchas expectativas al respecto. «Lo que más extraño es ir a clase. Iba a vivir ese cambio de la secundaria a la universidad y ahora es no salir totalmente, me hace falta compartir con mis compañeros, adquirir nuevos conocimientos, ir a clases», dice.  

Para ella, estar encerrada en el mismo sitio es «sofocante algunas veces». Sin embargo, cree firmemente que «lo más importante en este momento es la salud, se debe dar prioridad a la salud lo demás viene por añadidura», reflexiona.

Para Lixiana, esta nueva realidad implica postergar sus sueños. «Mis sueños no han cambiado, lo que ha cambiado es el tiempo que tengo para lograrlos, debido al Covid voy a tener que dejar de ir a clases, a la universidad y como era mi primer año de la universidad realmente tenía muchas cosas por realizar: aprender inglés, contabilidad, son cosas que voy a tener que retrasar, pero siempre tengo en mente que las voy a hacer». Ella desea estudiar Ingeniería Agropecuaria en la universidad, carrera que estaba estudiando a nivel técnico cuando llegó la emergencia sanitaria.

Cuando Lixiana decidió estudiar Ingeniería Agropecuaria, sus padres estuvieron «encantados» con la idea y ella muy emocionada porque le gusta el campo, las plantas, los animales y la idea de rescatar el medioambiente, sin embargo, algunas personas cuestionaron su elección porque las ingenierías y el trabajo del campo son consideradas «terreno de hombres».

«Ciertas personas me han dicho que tengo potencial para otra cosa y no hacer el tema del campo, que escogí una carrera muy dura porque tiene que ser en el campo y yo creo  ‘¿Qué más da?’, si yo también lo puedo hacer, ¿Por qué no hacerlo?, si es lo que me gusta. Y fue muy emocionante porque el primer día de clases vi que había bastantes mujeres, chicas de mi edad, no sólo varones», cuenta.

Todo ha cambiado

Las preocupaciones que trae consigo la pandemia: desempleo, crisis económica, colapso en el sistema de salud… y que aparentemente son propias del mundo adulto, aflige también a las niñas, niños y adolescentes. A Lixiana lo que más le preocupa de esta situación es «que el contagio continúe, que se extienda a las comunidades y a las personas que no tienen recursos; que los centros de salud estén totalmente llenos, que no puedan atender a tantas personas, que no cuenten con las medidas necesarias, los medicamentos, ventiladoras, mascarillas para atender a esas personas».

Cuenta que en su comunidad todo ha cambiado para estudiantes y trabajadores. «Algunos trabajos han sido cerrados y las personas que trabajaban ya no tienen sustento, las escuelas cerradas, algunos grupos de estudiantes van cada quince días», indica.

También considera que las mujeres, niñas y niños que sufren de violencia podrían estar aún más expuestos y volverse aún más vulnerables al estar en casa y no contar con el apoyo de organismos que brinden seguimiento a sus casos. Asimismo, podrían aumentar los casos de abuso y embarazos en niñas, debido a que con las restricciones los abusadores no podrán salir de sus casas y podrían concentrar sus energías en abusar de sus víctimas, indica.

Otra reflexión de Lixiana es que el actual contexto afecta bastante a la niñez porque están en estado de aislamiento, cuando son personas que siempre necesitan recreación. Asimismo, se acentúa la desigualdad de género, porque los padres siempre hacen diferencia en los roles de niños y niñas. «Los dos (géneros) tenemos que ayudar a los padres en los quehaceres del hogar, pero siempre se busca a las niñas (para ciertos quehaceres) y si no los hacen, hay castigos como no usar el teléfono», ejemplifica.

​​​​​​​Estudiar y compartir con las amistades

Todo ha cambiado y hay que estar recluido en casa por seguridad. Sin embargo, las ganas de aprender y continuar los estudios no se detienen. «Me he estado poniendo al día con las clases, aunque no he estado yendo le pido apoyo a mis compañeros para ponerme al día y no perder la línea con los trabajos», agrega.

La camaradería, el contacto y la comunicación con las y los amigos tampoco se detiene. Aunque de manera virtual, siempre se comparte. «Tenemos un grupo de Whatsapp, nos conectamos, compartimos, hablamos sobre cómo nos sentimos, discutimos si seguiremos yendo a clase y la mayoría dice que no seguirán porque lo principal es la familia», relata. A través de estas conversaciones sabe que entre la mayoría de sus amistades hay temor de ir a clases, contagiarse y llevar el coronavirus a sus hogares.

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