Los desafíos que las niñas enfrentan en las emergencias

14 diciembre 2020

“Nosotras las mujeres cuando estamos en nuestro período, es complicado no poder asearnos, ya que los chicos y los adultos están siempre ahí espiándome, y no hay toallas sanitarias».

Angie (seudónimo) es una niña de 13 años de Bilwi, Nicaragua que junto a su familia están viviendo en un albergue temporal ya que su casa quedó destruida después del paso de los huracanes ETA e IOTA. Su pueblo está destrozado y no hay agua potable. “Aquí estamos muy incómodos, me gustaría regresar a mi comunidad, ir a la iglesia y a mi escuela” dice Angie.

 “Nosotras las mujeres cuando estamos en nuestro período, es complicado no poder asearnos, ya que los chicos y los adultos están siempre ahí espiándome, y no hay toallas sanitarias. Aquí tenemos que lavar y no tenemos agua.  Para lavar la ropa, mis hermanitos me ayudan a traer agua de una pipa, no hay comida, y para dormir es incómodo, no hay condiciones. Ya me quiero ir de aquí” dijo Angie.

En los albergues hay muchas personas afectadas por los huracanes recientes, y la situación es muy difícil para las niñas, ya que enfrentan altos niveles de ansiedad y estrés relacionados con la situación de emergencia.

Angie también está preocupada por la protección de las niñas y expresa que “los muchachos, me abren la puerta de donde duermo y luego se van corriendo, los adultos también me dicen cosas, y esto me hace sentir muy incómoda. Me molestan, no me permiten asearme o bañarme correctamente, porque siempre están ahí espiándome, y me siento vigilada”.

Ella comparte que “en una ocasión salí a caminar en los alrededores de la escuela, y un señor adulto se me acercó y me dijo vamos a caminar, a comer algo o a un hotel, me tomó de la mano y yo me asusté, lo empujé y salí corriendo, luego él se enfadó me empezó a decir malas palabras y a ofenderme y me dijo que me fuera con él, pero no lo hice”. Esta experiencia evidencia que en los albergues niñas están expuestas a mayores riesgos de desprotección, específicamente a un mayor riesgo de violencia sexual contra las niñas y mujeres.

“Las niñas estamos con temor que un adulto me viole o me lleve para otro lado mintiéndome. También viene mucha gente de fuera aquí al albergue, y eso nos hace sentir todavía con más inseguridad” puntualizó Angie.

Familias, como la de Angie, recibieron por parte de Plan International, ayuda humanitaria que contiene un kit de alimentos, un kit de higiene y agua segura.

“Para Plan International la salud menstrual es un tema muy importante ya que por las normas y desigualdades de género muchas niñas sufren humillaciones o maltratos durante su menstruación y la carencia de servicios básicos de agua y saneamiento pueden incrementar los riesgos para su salud”, nos comenta Pedro Pérez, Gerente de Programas en Nicaragua

Por su parte, Martha Emilia Álvarez, coordinadora del Programa Nacional Comunidades Resilientes ante los desastres y el cambio climático de Plan International Nicaragua, comentó que como organización humanitaria estamos implementando mecanismos de quejas, denuncias y de retroalimentación, sobre la respuesta humanitaria, así como de casos de abuso y violencia contra las niñas, niños, adolescentes y jóvenes en toda su diversidad, los cuales se están gestionando de acuerdo con la ruta interna de Plan, o canalizados a través de las instituciones del sistema de protección.

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