Resiliencia y preparación ante emergencias

Tras vivir inundaciones y evacuaciones, la familia de Iris pasó del miedo a la preparación: mochilas listas, documentos seguros, rutas claras y roles definidos. Su resiliencia se sostiene en práctica continua y coordinación comunitaria para proteger la vida y el bienestar familiar.

Iris

Iris de 44 años, vive en una comunidad donde enfrentan emergencias por inundaciones. © Plan International

En el departamento de La Libertad, en El Salvador, Iris de 44 años, vive con su esposo y sus tres hijos en una comunidad donde enfrentan emergencias por inundaciones. “Aquí está bien cerca el río. Una vez, se metió la creciente y me llegó el agua a la casa hasta la mitad, perdí todo lo de afuera e igual lo de adentro se arruinó. Cuando la quebrada se tapa, empieza a subir el agua y empieza a llenar y aquí llega haber inundaciones”, cuenta Iris.

Las inundaciones no solo dañan sus pertenencias, también afectan la salud y la tranquilidad de la familia. En cada emergencia, deben evacuar con lo que pueden cargar. “No es fácil salir evacuados, dejar las cositas que uno tiene y dormir en el suelo con los niños pequeños”, dice Iris. Estas experiencias no solo afectan con pérdidas materiales: uno de sus hijos, cada vez que oscurece y llueve, se pone nervioso. “Él dice ‘vámonos donde mi tía’”, relata.

Iris camina sobre la quebrada que en temporadas de lluvias representa una amenaza por estar ubicada a pocos metros de casa.
Iris camina sobre la quebrada que en temporadas de lluvias representa una amenaza por estar ubicada a pocos metros de casa. © Plan International

En esta comunidad, la amenaza es constante. El agua no solo viene del río, también brota del suelo. “Aquí nace agua, son borbollones por todos lados, tanto afuera como adentro”, explica Iris. Vivir así significa estar alerta todo el tiempo, especialmente en temporada de lluvias.

Además, se suma a esto, afectaciones económicas ya que su esposo trabaja lavando vehículos, y en esos momentos, su trabajo se detiene; es a ella a quien le toca salir de casa ya que se dedica a cuidar a una persona enferma.

Cuando la quebrada se tapa, empieza a subir el agua y empieza a llenar y aquí llega haber inundaciones”.

Iris

Iris y su esposo reconocen que vivir en una zona de alto riesgo exige organización y estar preparados. Les ha enseñado que cada minuto cuenta cuando las lluvias se intensifican. Por eso, han participado en procesos de capacitación organizados por la Dirección General de Protección Civil y Plan International, donde aprendieron cómo actuar antes, durante y después de una emergencia.

“Mi esposo junto a la directiva se unieron para ir a las capacitaciones de Protección Civil, porque él dice que es necesario porque vivimos en zona de alto riesgo entonces a él le avisan de la directiva para que pueda levantarse e irse para arriba porque está lloviendo fuerte, por si hay necesidad de evacuar familias”. Y mientras su esposo se encuentra apoyando, Iris ya se está preparándose por si deben dejar su hogar.

Uno de los aprendizajes más valiosos ha sido la preparación de sus mochilas de emergencia. Iris tiene lista la suya y la de su familia con documentos personales y de sus hijos, partidas de nacimiento, certificados escolares, tarjetas de vacunación y de hospital, insumos, ropa interior, lámpara, cobija y mudas de ropa, entre otros.

Iris preparando su mochila de emergencia.
Iris preparando su mochila de emergencia. © Plan International

Sus hijos también preparan sus mochilas con libros, cuadernos, juguetes y sus computadoras, para no interrumpir sus estudios y contar con sus pertenencias valiosas en caso de evacuación. “Hubo un año que se perdió todo eso, entonces ellos lo que hacen es antes de tiempo que se ponga oscuro, ellos se preparan”, dice Iris.

Cuando las lluvias amenazaban nuevamente, Iris recibió la noticia, a través de una líder comunitaria y voluntaria de Plan International en la zona, que se les iba a dar un apoyo económico a las familias que viven en zonas vulnerables por las inundaciones. “Fue una bendición porque en ese momento, mi esposo no podía trabajar”, recuerda.

Con lo recibido, pensó junto a su esposo en la mejor forma para poder invertirlos: “Dividimos el dinero en dos partes: mitad para víveres y mitad para comprar cemento y arreglar el cuarto donde nace agua”. Así, no solo cubrió necesidades inmediatas de alimentación, también invirtió en su casa comprando cemento para reducir riesgos futuros de inundaciones en su hogar.

“No hay que esperar, sino que reaccionar lo más pronto posible, pero sobre todo tener la calma también porque uno calmado piensa diferente”.

Iris

Plan International implementa el proyecto “Strengthening Readiness and Early Action for Flood and Storm Season”, una iniciativa que trabaja con comunidades en zonas de alto riesgo para que estén listas ante inundaciones y tormentas.

Este proyecto no se limita a reaccionar cuando la emergencia ocurre; se enfoca también en anticiparse. Para lograrlo, se han desarrollado talleres de capacitación dirigidos a familias, líderes comunitarios y técnicos de la Dirección General de Protección Civil.

Estas formaciones les han enseñado a identificar señales de alerta, preparar un plan familiar, identificar rutas de evacuación y organizar mochilas de emergencia. Además, se han fortalecido a las comisiones comunales de Protección Civil con equipamiento y formación técnica, mejorando la coordinación con servicios meteorológicos y autoridades locales.

Iris y su esposo se han capacitado en procesos formativos dados por la Dirección General de Protección Civil y Plan International.
Iris y su esposo se han capacitado en procesos formativos dados por la Dirección General de Protección Civil y Plan International. © Plan International

Y uno de los componentes importantes del proyecto, es que permite activar protocolos de transferencias monetarias. Así como la familia de Iris, 180 familias recibieron apoyo económico para comprar alimentos, productos esenciales y realizar mejoras en sus viviendas, reduciendo el impacto de las lluvias.

Hoy, Iris y su familia saben que la preparación es la mejor herramienta para enfrentar la incertidumbre. Gracias a la capacitación, la organización con su comunidad y el apoyo recibido, no solo están listos para actuar, sino que contribuyen a construir comunidades más resilientes y seguras.

“No hay que esperar, sino que reaccionar lo más pronto posible, pero sobre todo tener la calma también porque uno calmado piensa diferente”, reflexiona Iris.

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Conoce más de esta historia de resiliencia de Iris y su familia.

Categorias: Emergencias Etiquetas: Gestión del riesgo de desastres

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