Bani peluquería, un sueño con nombre propio

Danina tiene 27 años y vive en el departamento de Paraguarí, es madre de dos hijos y esposa. Durante años enfrentó pocas oportunidades laborales en su comunidad, lo que dificultaba aportar ingresos para su familia.

Mujer emprendedora sonriendo naturaleza
Danina sonriendo. © Plan International Paraguay 

Pero había algo que siempre la acompañó: la peluquería. Desde chica veía a su mamá trabajar como peluquera, haciendo cortes para damas y caballeros. No era solo una forma de ganar dinero, era algo que siempre le había gustado mirar y aprender. Empezó haciendo peinados, como un hobby, pero ante esa realidad, tomó una decisión: apostar por sus propias manos y convertirlo en un emprendimiento real, construido desde cero. 

Hoy ese algo tiene nombre: Bani Peluquería, el negocio que lidera desde su casa.  

Todos los días se levanta temprano para llevar a sus hijos a la escuela. Luego ordena su salón y busca dónde comprar productos y materiales, comparando precio y calidad. Casi siempre debe salir de su comunidad e ir hasta la ciudad de Paraguarí o Villarrica para conseguir lo necesario, porque no siempre hay recursos disponibles en su comunidad. «Cuando empecé, solo tenía una planchita que no era profesional, un secador y ruleros», recuerda Danina. 

“Cuando empecé, solo tenía una planchita que no era profesional, un secador y ruleros.”

Danina, 27 años.

Con esfuerzo y constancia fue ahorrando lo que podía e invirtiendo cada ingreso en mejorar su calidad de servicio, sus herramientas y también su conocimiento. 

Hoy atiende a clientas de distintas comunidades, muchas de ellas se convirtieron en clientas fieles que vuelven siempre. También trabaja a domicilio y organiza su agenda entre su rol como madre y su negocio.  

silla, materiales de peluqueria
Materiales de peluquería. © Plan International Paraguay 

Peluquería Bani ofrece diferentes servicios como: brushing, peinados, alisados, tinte para el cabello y también tinte de henna para las cejas, con herramientas profesionales y productos específicos que fue adquiriendo con su propio trabajo. «Con el dinero que gano, me compro más insumos y productos», cuenta. 

Durante todo el año le va bien, pero diciembre se convierte en una de las épocas más intensas en todo sentido colaciones, fiestas de fin de año y celebraciones llenan su calendario de turnos.

Hoy, su negocio no solo le da ingresos, sino también orgullo y seguridad. Sus hijos, su familia y sus clientas la admiran, y ella sabe que el esfuerzo vale la pena. “Me pone contenta escuchar y ver a mis hijos y a mis clientas cuando me dicen que les gusta mi trabajo”, comparte con orgullo. 

«Con el dinero que gano, me compro más insumos y productos. Casi siempre debo ir hasta la ciudad de Villarrica para hacer las compras.»

Danina, 27 años.

Un sueño que sigue creciendo 

Actualmente trabaja en una parte de su casa, que comparte con su familia de 4 integrantes, separando el espacio con una cortina, que divide su habitación con el saloncito. A veces, cuando las clientas van en grupo, deben sentarse afuera, en el patio, ya que no cuenta con suficiente espacio para todas.

Danina mira hacia el futuro con determinación y sueña con ampliar Bani Peluquería, transformando el pequeño espacio que hoy tiene en su casa en un salón exclusivo, más amplio y climatizado. Le gustaría que sea un lugar donde sus clientas puedan sentirse cómodas, sin calor y con más espacio para esperar tranquilas. Incluso piensa que podría ser en su propia casa, o en un lugar más cercano a la ruta para atraer a más personas. “En un futuro quiero mandar hacer un salón exclusivo de peluquería, amplio y climatizado” expresa.

Aprender para enseñar

Además de sus ganas de crecer, como tener su propio salón, Danina quiere seguir perfeccionándose y capacitándose en nuevas técnicas.

Fue así como participó de los cursos impulsados por un grupo de jóvenes ganadoras del concurso #JóvenesDelCambio, una iniciativa organizada por Koga y Plan International.

El proyecto, llamado “Empodera tu Belleza”, resultó ganador del concurso y recibió capital semilla para su implementación. Con ese apoyo, las jóvenes pudieron adquirir insumos, herramientas y kits de materiales para dictar capacitaciones abiertas a la comunidad. Gracias a esa iniciativa, se organizaron cursos de formación en tintura de henna para cejas, y Danina fue una de las participantes. La experiencia no solo le permitió adquirir nuevos conocimientos, sino que también despertó aún más su motivación por crecer.

A partir de lo aprendido, incorporó el servicio de tintura con henna para cejas a Bani Peluquería, ampliando su lista de servicios y generando nuevas oportunidades de ingreso.

Así, el impacto del proyecto se multiplicó: jóvenes que acceden a capital semilla para liderar iniciativas, capacitaciones que llegan a la comunidad, y emprendedoras que aplican esos aprendizajes para fortalecer sus propios negocios o empezar desde cero.

Danina aspira a compartir sus conocimientos con otras personas. “Me siento capaz de dictar un curso de peluquería para los y las jóvenes que quieran aprender”, afirma. Desde su experiencia, anima a más jóvenes y mujeres a aprovechar las oportunidades de formación: “Se aprende mucho, te motivan y te dan ganas de seguir creciendo”. 

Cuando las oportunidades circulan, el crecimiento también lo hace. Y en esa cadena, toda la comunidad avanza. 

Recuerdos que no se olvidan

Hace 20 años, Danina fue una niña patrocinada por Plan International. Ese acompañamiento marcó su camino y, con el tiempo, volvió a encontrarse con la organización desde otro lugar.

Ser una niña patrocinada es algo que nunca se olvida. Recuerda con mucho cariño las cartas que intercambiaba con quienes la acompañaban desde lejos, los pequeños regalos que llegaban y, sobre todo, las palabras de aliento. “Sentía que alguien creía en mí, que mi futuro importaba”, cuenta Danina. 

“Sentía que alguien creía en mí, que mi futuro importaba.”

cuenta Danina.

Ese apoyo, que en su infancia le dio esperanza y confianza, hoy sigue presente en su historia.

Su historia es una muestra de cómo el acceso a la capacitación y el acompañamiento pueden transformar vidas, fortalecer la autonomía económica y abrir caminos hacia el trabajo digno y un futuro con más oportunidades. 

Naturaleza, figura
Danina en el patio de su casa. © Plan International Paraguay 
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