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Tres formas en las que el coronavirus afecta a los niños y las niñas

Nos enfrentamos a la peor crisis sanitaria de esta generación.

Ya sabemos que el coronavirus está afectando sobre todo a las personas mayores y a quienes tienen algunas enfermedades previas. No obstante, aunque se han registrado relativamente pocos casos de niños y niñas contagiados por el virus, esta pandemia mundial está afectando a la infancia porque el entorno en el que crece y se desarrolla está sufriendo las consecuencias derivadas del COVID-19.

La expansión del coronavirus está impactando negativamente en las economías más avanzadas, pero podría tener consecuencias especialmente devastadoras en los países menos desarrollados, donde los sistemas de salud son más frágiles.  

Nos enfrentamos a la peor crisis sanitaria de esta generación.

A medida que los gobiernos adoptan medidas urgentes para contener la propagación del virus, desde Plan International hacemos un llamamiento a los y las líderes mundiales para que tengan en cuenta a los niños y niñas, así como a las comunidades más vulnerables, en su respuesta al coronavirus.

Los niños, y especialmente las niñas, tienen mayor riesgo de sufrir problemas de salud mental, violencia sexual, o ver interrumpida su educación, algo que tendrá consecuencias aún peores en los países más pobres.

A continuación, te explicamos las tres formas en las que la pandemia del coronavirus puede afectar a los niños y las niñas y por qué las repercusiones serán peores para quienes viven en países en desarrollo:

1. Interrupción de la educación de los niños y niñas

Más de 850 millones de niños, niñas y jóvenes –lo que representa, aproximadamente, la mitad de la población estudiantil del mundo – no está yendo a la escuela por las suspensiones de las clases adoptadas en más de un centenar de países para combatir el brote de coronavirus.

La educación es fundamental para avanzar hacia sociedades más justas y luchar contra la pobreza, especialmente en los países en desarrollo. Sin embargo, cuando se interrumpe la educación, los niños y niñas que dependen de programas escolares para obtener algunos servicios básicos, como los de alimentación y nutrición, están expuestos a una mayor vulnerabilidad porque, durante el tiempo que no vayan al colegio, no podrán recibir esos servicios tan necesarios para su desarrollo.

Los colegios también son espacios seguros en los que los niños y niñas suelen estar protegidos contra distintas formas de violencia como el abuso, la explotación o el trabajo infantil. En el caso de las niñas, el hecho de no asistir a la escuela aumenta el riesgo de ser expuestas a matrimonios infantiles y de sufrir violencia sexual. 

Niña estudiando en la biblioteca
Niña estudiando en la biblioteca

Además, cuando los niños y niñas no van a clase durante períodos de tiempo indefinidos y prolongados, es un desafío asegurar que continúen con sus estudios cuando se establezcan de nuevo las clases, lo que aumenta el riesgo de abandono escolar, sobre todo en el paso a la educación secundaria, especialmente para las niñas.

2. Aumento del estrés en los hogares

El 10% de la población mundial vive con menos de 2 euros al día. Para muchas familias, los impactos de la pandemia del coronavirus pueden empeorar su situación de pobreza, ya sea porque algún familiar enferma o fallece, por el aumento de los costes de la atención médica, por tener que ocuparse de cuidar a algún familiar enfermo, o por la pérdida de uno o varios empleos dentro del núcleo familiar.

Jóvenes en Honduras

Cuando esto ocurre, los niños y las niñas pueden experimentar miedo y ansiedad por la situación, por el estrés de los padres o cuidadores, o por temor a que no puedan ser capaces de satisfacer sus necesidades básicas. Estos cambios suponen riesgos para su bienestar y desarrollo, especialmente en los niños y niñas más pequeños.

Por otro lado, las familias pueden verse obligadas a tomar decisiones difíciles sobre el futuro de sus hijos e hijas. En el caso de los chicos, el cierre del colegio, unido a las dificultades económicas o a la enfermedad del padre o la madre, puede llevarles a desempeñar trabajos particularmente peligrosos y de carácter explotador. En el caso de las niñas, la pobreza puede llevar a los padres a tomar la decisión de casarlas a una edad temprana para hacer frente a la crisis económica.

3. La infancia se vuelve más vulnerable

El coronavirus ha provocado el cierre de muchas escuelas y amenaza con empeorar la capacidad de protección de otras estructuras básicas para la infancia como la familia y los servicios de apoyo que los y las más pequeños necesitan para sentirse seguros.

Para muchos niños y niñas, sus padres, madres o cuidadores/as son sus principales protectores en la vida. Sin embargo, cuando estas personas enferman o empeoran su salud por el coronavirus, los niños y niñas están mucho más expuestos a sufrir angustia, ansiedad o la explotación. 

Además, las investigaciones demuestran que, cuando la tensión en las familias se incrementa, también aumenta el riesgo de violencia familiar. El cierre o la falta de acceso a servicios básicos en el caso de los niños, niñas y familias más vulnerables puede suponer que dejen de recibir algunos recursos o tratamientos necesarios que recibían habitualmente. Por ejemplo, las revisiones médicas que se hacen periódicamente a algunos niños y niñas en situación de riesgo, pueden reducirse o cancelarse. 

Trabajando para proteger los derechos de la infancia

Plan International está presente en más de 75 países y presta apoyo a miles de comunidades desfavorecidas a través de una red en la que trabajan alrededor de 10.000 personas. Como organización, nos comprometemos a garantizar que nuestros programas para promover los derechos de los niños y la igualdad de las niñas no se vean afectados por la situación generada por el coronavirus.  

Si interrumpimos nuestro trabajo, los más afectados serían los niños, y especialmente las niñas, y sus comunidades, por lo que continuamente estamos evaluando cómo podemos continuar desarrollando nuestros programas y apoyando a los y las más vulnerables.  

Trabajando para responder al coronavirus

Nuestra respuesta al COVID-19 se centrará en colaborar con las comunidades, los gobiernos nacionales y los socios para hacer frente a la propagación del coronavirus mediante la difusión de información y la promoción de prácticas de higiene adecuadas, incluida la construcción de instalaciones para lavarse las manos.

Niñas de Copán Seguridad
Niñas de Copán Seguridad

Trabajaremos con el profesorado, los padres, madres y los proveedores de atención sanitaria para identificar estrategias que proporcionen apoyo psicosocial a los niños, niñas y sus familias. Además, intensificaremos las medidas preventivas y de respuesta en los campamentos de refugiados y desplazados en los que trabajamos actualmente.

En el caso de Honduras, los datos no son menos alarmantes: solo en 2018, se presentaron  2,187 casos de violencia sexual en niñas y adolescentes menores de 19 años, donde la mayor parte de estos casos fueron a manos de personas conocidas, muchos de ellos familiares; también Medicina Forense atendió a 345 niñas y adolescentes de 10 a 19 años que fueron agredidas por sus parejas o ex parejas.

 

La cuarentena mantiene a niñas y niños lejos de los espacios extra familiares y de las relaciones que son esenciales para reconocer y prevenir círculos continuos de violencia en la casa. Esto no es una crítica a las medidas de cuarentena adoptadas que son necesarias para evitar que el virus continúe esparciéndose.  Se trata de enfatizar que las medidas relacionadas a la pandemia no deberían ser tomadas sin un contexto analítico profundo que garantice la protección de niñas, niños y adolescentes. Que el Estado garantice su derecho a la vida, a la salud, a vivir libres de violencia y toda forma de maltrato, discriminación, explotación, crueldad u opresión.

 

Ademas, resulta importante ver la afectación significativa que tiene el COVID-19 en las niñas y mujeres hondureñas, ya que son quienes desempeñan la mayor parte de las labores domésticas en los hogares, se encargan de las compras de alimentos y sobre quienes recaen las responsabilidades de cuidado de las y los familiares enfermos, además, en el caso de las mujeres son quienes conforman la mayor parte de la fuerza de trabajo de cuidado en el sistema de salud en las carreras de enfermería y auxiliares de enfermería.

 

La cuarentena a causa del COVID-19 no solo aumenta la carga del trabajo del hogar que recae en las niñas y mujeres, sino que profundiza la carga emocional por garantizar la salud de su familia y el sustento, y afecta la atención a las denuncias de violencia domestica en los hogares debido a la saturación de las líneas que colapsan por la emergencia sanitaria.

 

Es asi que resulta importante tomar en cuenta algunas medidas para aligerar la carga que sufren las niñas y mujeres en esta cuarentena:

  • Promover la corresponsabilidad en los hogares a fin de que entre todas las personas de la casa se realicen las tareas domesticas y de cuidado.
  • Fomentar espacios de sana convivencia y dialogo a lo interno de las familias evitando la sobre exposición a noticias que aumentan la situacion de estrés.
  • Evitar el consumo de alcohol que no solo incrementa los episodios de violencia en los hogares sino que afecta la economía de la familia.
  • Tener a mano los números de emergencia para denuncias en caso de síntomas de COVID-19  o violencia domestica:

9-1-1

Fiscalía de la Mujer:  2237-6830 o 2237-6908

CONADEH:  9581-1846 de 6:00 a.m. a 3:00 p.m.  y 9593-5362 de 3:00 p.m. a 11:00 p.m.

 

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