Camila: Impulsando la igualdad de género en el corazón del altiplano boliviano

“Nosotras como jóvenes revalorizamos nuestra cultura. Pero, a la vez, hacemos un cambio con esto de la igualdad de género. No para cambiar todo, como muchas personas piensan, sino solamente para mejorar la cultura que tenemos”, reflexiona Camila.

Alrededor de ella relucen aguayos, ponchos y polleras de un rojo encendido. En la plaza de su municipio, la conversación fluye naturalmente del español al aymara, acompañada por el incesante viento del invierno altiplánico.

Su comunidad está a casi cuatro mil metros de altura y se ubica a escasos 50 kilómetros de la sede de Gobierno, La Paz-Bolivia. Junto a otras localidades aledañas, tiene una herencia histórica en cuanto a organización comunitaria, social y política.

En la charla con algunas autoridades originarias de su municipio, Camila aboga por la necesidad de desarrollar talleres de sensibilización contra la violencia hacia las mujeres.

Datos violencia de género Bolivia
Datos II violencia de género Bolivia

Las mujeres y hombres que la rodean escuchan a Camila con atención y, cada tanto, asienten y le brindan su respaldo.

En las zonas rurales de Bolivia más de la mitad de las mujeres mayores de 15 años (53.7 %) justifican la violencia machista (2016). En espacios urbanos este indicador es del 26.3 %.

Los argumentos patriarcales más comunes son “ella no obedece (al agresor)”, “le falta el respeto (al agresor)” o “ella es infiel”.

La Paz es el departamento con peores índices en cuanto a la normalización y justificación de la violencia contra las mujeres. Muchas veces, este fenómeno suele minimizarse utilizando pretextos “culturales” o “tradiciones”.

Impulsando transformaciones culturales y sociales

Camila en diálogo con autoridades mujeres del Altiplano de Bolivia

En su comunidad, Camila es conocida y respetada tanto por autoridades gubernamentales como por liderazgos indígenas y originarios. Su habilidad para interactuar con ambos grupos le ayudó a impulsar transformaciones, construir alianzas y fomentar el diálogo intergeneracional.

Además, le permite abordar problemáticas juveniles que, de otra forma, serían difíciles de discutir. Una de ellas es la promoción de los derechos sexuales y derechos reproductivos entre adolescentes y jóvenes.

Según datos de 2023, en Bolivia se registran 90 embarazos adolescentes cada día. Muchos de ellos a causa de abusos sexuales. Sin embargo, en otros casos, influyen la falta de acceso a información y a métodos anticonceptivos.

La alta tasa de embarazos adolescentes tiene graves impactos sociales. En cuanto al acceso a educación, por ejemplo, solo una de cada 10 mujeres que tuvieron embarazos adolescentes logra alcanzar estudios universitarios.  

Estas consecuencias se agravan en entornos rurales que, de por sí, enfrentan mayores niveles de precariedad.

La asamblea comunitaria

Hay un silencio total. Camila mira alrededor con algo de miedo. “Me equivoqué, hice algo mal”, se repite a sí misma.

Antes de comenzar, le temblaban las manos y los pies. La asamblea comunitaria avanzaba lentamente y el turno de las jóvenes para tomar la palabra nunca llegaba.

Camila estuvo a punto de retirarse, pero fue animada por sus compañeras.

“Nosotros somos una organización de jóvenes, hacemos incidencia y hemos ganado un proyecto (para construir) la Casa de la Juventud”, comentó cuando llegó su turno, aún con la voz temblorosa.

Camila

“Necesitamos que la población nos apoye para obtener un terreno (para la construcción del espacio juvenil)”, concluyó y, por un momento, como cuenta ella misma, todo a su alrededor se detuvo. Silencio.

De repente, el salón estalló en aplausos y las felicitaciones empezaron a multiplicarse.

Camila sonrió, aliviada y emocionada. Su comunidad no solo la escuchó con atención, también estaba dispuesta a apoyar la construcción de la Casa de la Juventud.

“¿Dónde los vamos a ubicar?”, preguntó alguien del público. “Quiero mandar a mi hijo”, dijo otra madre de familia.

Del acoso escolar al liderazgo para la transformación

Camila es lideresa y fundadora de la red juvenil Alfa y Omega. Una organización que reúne a jóvenes de su municipio en todo tipo de actividades que promocionan su participación en espacios de decisión y la defensa de sus derechos sexuales y derechos reproductivos.

Además, es facilitadora y activista en distintos tipos de plataformas y organizaciones juveniles. En 2023 fue elegida directora honorífica de Plan International Bolivia.  

“Siempre voy a decir eso, Plan ha cambiado mi vida”, comenta Camila.

Sus recuerdos se remontan hasta los primeros proyectos de Plan International Bolivia en los que pudo participar hace más de cuatro años.

Entonces Camila sufría discriminación y acoso escolar.

“Era normalizado y eso es lo que no me gustaba”, recuerda Camila, mostrando su descontento con aquella situación.

Cuando Camila escuchó sobre igualdad de género, en un entorno que aún hoy considera machista, fue revelador y emancipador.

Datos de violencia de género Bolivia

Fueron esas palabras clave las que la condujeron a vincularse con el proyecto ARRIBA, implementado por Plan International Bolivia.

Este proyecto contribuyó a que 8,663 adolescentes fortalecieran sus capacidades y habilidades para el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos. Además, impulsó la creación de seis redes de adolescentes en los que se organizaron más de 200 jóvenes.

Así es como Camila inició su recorrido de liderazgo que la llevó por todo tipo de iniciativas, capacitaciones y otras experiencias transformadoras.

Ahora mismo, Camila está enfocada en promover un recambio generacional en los liderazgos de su comunidad y otras localidades cercanas.

Inspirar para continuar con las transformaciones

“Eso es lo que pasa en todos los municipios (rurales): migramos a la ciudad para estudiar y para buscar un futuro mejor para nosotros y para nuestros familiares. Y, a veces, en algunas redes, no hay quien se quede para orientar o seguir impulsando (nuevos liderazgos)”, analiza Camila.

Esta migración es provocada por falta de oportunidades económicas, pero también académicas.

Según el Ministerio de Educación (2020), la oferta educativa en las universidades de zonas rurales es limitada y no cumple con las condiciones de infraestructura, tecnología ni recursos bibliográficos ideales.

Pese a las dificultades y la “obligación” de emigrar, lideresas como Camila se esfuerzan por seguir impulsando cambios en sus comunidades.

Actualmente, Camila estudia la carrera de Derecho y uno de sus objetivos es poder ofrecer asesoría legal a víctimas de violencia en Batallas y compartir información para inspirar y fortalecer a nuevas lideresas.

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