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RECUPERANDO ESPACIOS PARA LA DIVERSIÓN

En el albergue situado en el Instituto Carlos Samayoa Chinchilla (INCASACHI)  viven 85 familias con 142 niños, niñas y adolescentes. Ellos han encontrado los mecanismos para organizar su vida cotidiana y ofrecerles a los niños y niñas, espacios para su recuperación emocional.

 

Los habitantes del albergue instalado en el  Instituto Carlos Samayoa Chinchilla, han sacado lo mejor de sí mismos durante y después de la erupción del volcán de Fuego. Las familias han organizado su vida en el albergue, de manera que cada uno asuma una responsabilidad desde sus diferentes habilidades.

 

En las áreas verdes del instituto, unos juegos infantiles abandonados habían sido cubiertos por completo de maleza y eran inaccesibles para ser utilizado por los niños y niñas del albergue.

 

Héctor (70), se unió a un gran esfuerzo colectivo con miembros de las familias, de las brigadas y voluntarios que  trabajaron duramente durante tres semanas para recuperar el área donde se encuentran los juegos infantiles, dejando el espacio libre de la maleza que los cubría.

 

“Yo también fui niño, y me llena de alegría poder aportar a mi comunidad limpiando el área de juego que se encontraba abandonada, ahora los patojos podrán jugar en ellos.”

Con su rostro alegre, mucho ánimo, 70 años de edad y machete en mano, se puede ver a Don Héctor dedicado completamente a su trabajo. “A mí siempre me gusto trabajar y ya que se me dio la oportunidad para apoyar a mi comunidad me puse a limpiar”.

Esta semana el área infantil fue inaugurada! Llenando de alegría, risas y juegos este espacio, antes inaccesible. Niños y niñas de todas las edades disfrutan grandemente de los juegos, gracias a vecinos como Don Héctor que apoyaron con su trabajo la limpieza de esta área.

“La brigada de atención psicosocial  ha hecho un trabajo importante promoviendo la organización comunitaria en torno a la protección de los niños y las niñas - comenta Emma Estrada, Asesora Nacional de Protección de la niñez- “esto va a apoyar a que las prácticas y los conocimientos que han adquirido, sigan adelante en las siguientes etapas de recuperación de la emergencia.”  Los niños y las niñas permanecerán como una prioridad en esta comunidad que de la tragedia de la erupción del volcán, sacó lo mejor de cada uno.