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Proyecto conjunto en la Región Andina

El proyecto Gobernanza Alimentaria en la Región Andina (GSAN), financiado por la Unión Europea y ejecutado por Plan International, busca contribuir a garantizar la seguridad alimentaria y reducir la desnutrición en regiones vulnerables de Bolivia, Perú y Ecuador, a través de la participación de productoras y productores agropecuarios en un auténtico diálogo con las administraciones públicas y socios del desarrollo

El proyecto Gobernanza Alimentaria en la Región Andina (GSAN), financiado por la Unión Europea y ejecutado por Plan International, busca contribuir a garantizar la seguridad alimentaria y reducir la desnutrición en regiones vulnerables de Bolivia, Perú y Ecuador, a través de la participación de productoras y productores agropecuarios en un auténtico diálogo con las administraciones públicas y socios del desarrollo

El proyecto, que inició el 2014 y se vienen ejecutando hasta el día de hoy, busca unir esfuerzos entre instituciones públicas, sociedad civil, el sector académico y otros actores sociales que permitan potenciar los resultados esperados con el objetivo de articular y generar evidencias que permitan incidir en políticas públicas de seguridad alimentaria y nutricional. Así mismo, fortalecemos las capacidades de organizaciones y redes de productoras y productores agropecuarios para la participación e incidencia en políticas de seguridad alimentaria y reducción de la desnutrición, mediante la formulación, ejecución, evaluación de propuestas concretas, e intercambio de buenas prácticas a nivel nacional y regional.

El rol de las mujeres y las niñas en la seguridad alimentaria

Irma, Andrea y Clorinda vienen de diferentes países, hablan distintas lenguas y son de edades dispares, pero comparten realidades e historias semejantes por vivir en la región andina, territorio unido por cultura, historia y geografía, pero también por la falta de oportunidades, el machismo y los estragos que trae el cambio climático.

Ellas, siguiendo diferentes caminos, pero con el objetivo de brindar alimentación de calidad a sus hijos e hijas y mejorar sus vidas, se encontraron con el proyecto GSAN, que busca garantizar la seguridad alimentaria y nutricional de poblaciones vulnerables a través de la participación de productoras y productores agropecuarios en un auténtico diálogo con las administraciones públicas y socios del desarrollo.

La señora Andrea de las Mercedes Santander es abuela, madre, y presidenta de la comunidad de Gazza en la Parroquia Gualleturo, Cañar - Ecuador. Los diversos cargos que ocupa le han ayudado a entender el rol de la mujer desde diversos ángulos y verla, sobre todo, como una agente de cambio con visión integradora y centrada en la familia.

El machismo era un problema que afectaba de forma muy significativa a las mujeres en su comunidad: “Hace algún tiempo las mujeres teníamos menos posibilidades que los hombres, ahora casi todas tenemos la igualdad. Nosotras parecíamos que no valíamos, en a la escuela iban más los varones que las mujeres. Recién ahora empieza a ver igualdad”.

Otro tema que resalta Andrea es el cambio climático y la función de la mujer junto a la niña para asegurar la alimentación. La mujer es la principal productora y proveedora de alimentos. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) se estima que la mujer produce aproximadamente más del 50 por ciento de los alimentos obtenidos de cultivos en todo el mundo,

Clorinda Ramírez, integrante de la asociación de productoras y productores “Los Andes de Phuyucalla” en Cusco, Perú, nos comenta que su realidad ha sido similar a la de la señora Andrea. Aunque todavía perdura el machismo en su comunidad, este es cada vez menor ya que el varón se ha dado cuenta de la importancia de la mujer en la comunidad.

La alimentación de las niñas y niños, al igual que la educación, es otro tema de gran importancia. La región Cusco presenta 41.7% de anemia en menores de 5 años y 16.7% de desnutrición crónica según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar 2015 (ENDES) Además, las consecuencias del cambio climático, especialmente las sequías y heladas, impactan directamente en la producción de alimentos haciendo que estos escaseen. Este problema hizo que muchas madres cambiaran la dieta saludable y milenaria que tenían por una alternativa precaria en nutrientes. Sin embargo, como Clorinda afirma, gracias al proyecto han aprendido a revalorar sus alimentos y que sus hijos regresaran a su antigua dieta en base de granos andinos.

Construyendo oportunidades

La Asociación de Productoras Multiactivas Ecológicas de Chirapaca (APROMECHI) está formada actualmente por 30 madres, en su mayoría mujeres divorciadas, que al inicio no tenían la oportunidad de tener algún trabajo, en comparación a los hombres. En sus inicios se dedicaban a sembrar y cosechar diversos productos, pero la fuerte competencia, los precios bajos y especialmente las diversas consecuencias del cambio climático las obligaron a pensar en otro rubro ya que no estaban ganando lo suficiente para mantener a sus familias.

 “Las APROMECHI”, como suelen llamarlas en el Municipio de Batallas, Departamento de La Paz – Bolivia, pensaron en transformar sus productos. Es allí cuando se encuentran con el proyecto GSAN, que las apoyó con las asesorías técnicas para que logren producir panes en base de granos andinos. El resultado fue un éxito y la asociación ha logrado firmar contratos por más de un millón de bolivianos en este año.

Sin embargo, Irma Párraga, madre de dos niños y presidenta de APROMECHI, observa los logros de la asociación como una “revolución” de las mujeres, un ejemplo de que ellas también pueden hacer realidad sus sueños. Así mismo, mencionó especialmente a los hijos e hijas de cada socia como “razones” para no darse por vencidas.