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Posición de Plan International sobre el mandato ejecutivo de Estados Unidos que afecta a los refugiados

Plan International insta al gobierno de Estados Unidos a revocar el mandato ejecutivo y re-establecer los programas que promueven la protección de los refugiados más vulnerables del mundo, entre los que predominan mujeres y niños que escapan de conflictos y persecución.

Plan International insta al gobierno de Estados Unidos a revocar el mandato ejecutivo y re-establecer los programas que promueven la protección de los refugiados más vulnerables del mundo, entre los que predominan mujeres y niños que escapan de conflictos y persecución.

Estados Unidos ha estado a la vanguardia en cuanto al recibimiento y la protección de las personas más vulnerables, que escapan de la violencia y la persecución alrededor del mundo.

En un momento en que se dan cifras récords en cuanto a personas que han sido desplazadas debido a conflictos y persecución, es más importante que nunca que todos los países mantengan sus responsabilidades de brindar protección a refugiados y actuar con el espíritu de la solidaridad internacional.

Plan International cree firmemente que los refugiados deberían recibir un tratamiento igualitario en cuánto a protección y asistencia, y oportunidades de re-establecerse, independientemente de su religión, nacionalidad, sexo o etnia.

La organización trabaja con miles de refugiados en diferentes partes del mundo y está particularmente preocupada por el impacto que el mandato ejecutivo tenga en niños y niñas vulnerables, atrapados en la violencia y conflicto.

Como refugiados, los niños y niñas son testigos de una violencia horrible y una experiencia de estrés emocional, mientras que su apoyo social y su educación se ven interrumpidos. Niños y niñas son separados de sus padres como consecuencia de muertes, heridas o desplazamiento.  Niños y niñas, especialmente aquellos sin cuidado apropiado, se tornan más vulnerables debido al reclutamiento en grupos armados, abuso sexual, tráfico ilegal de niñas y niños o, como muchas veces es el caso, muchos de estos riesgos al mismo tiempo.

El reasentamiento posibilita a los niños y niñas refugiados a reconstruir sus vidas. Cualquier retraso sólo exacerbará su sufrimiento y aflicciones.

La consecuencia de fallar en la protección de niños y niñas puede ser devastadora para sus vidas. Si niños y niñas no son protegidos/as, el desarrollo profundo de cicatrices emocionales producto de la violencia pueden afectar su habilidad de convertirse en adultos saludables y emocionalmente estables, como lo hace cualquier herida física.

Las niñas son las más vulnerables a sufrir violencia de género en los campos de refugiados o cuando están desplazándose. Las niñas en emergencia enfrentan elevados riesgos de matrimonios forzados, violencia sexual y tráfico- violaciones fundamentales a sus derechos humanos-.

Ellas son también las primeras, en una familia, en dejar de ir al colegio. Las jóvenes sienten una presión adicional de casarse temprano y pueden verse limitadas dentro de sus hogares. El establecimiento humanitario exacerbara las necesidades básicas de los servicios sociales, entre otras cosas. Sin el acceso a esos servicios, la vulnerabilidad de las jóvenes a la pobreza y la violencia aumenta, incluyendo la violencia sexual y el abuso y la explotación.

 Plan International fue fundada en 1937 como respuesta a los refugiados de la Guerra Civil Española basándose en la creencia que las personas no vieran a los niños y niñas, desplazados por el conflicto como “niños y niñas españoles” o “Refugiados de guerra”, sino como niños y niñas cuyo futuro estaba en duda.

En 1937 y los años siguientes, millones de americanos respondieron a la llamada, demostrando los valores de la nación y sumándose a una humanidad común. Es por ello que Plan International insta al Gobierno de Estados Unidos a continuar actuando bajo esos principios y revocar el mandato ejecutivo dirigido a los refugiados, y defienda el legado del país de recibir a las personas que escapan del conflicto y la persecución.  

Las niñas, niños, mujeres y hombres forzados por el conflicto y la crisis a abandonar sus hogares y naciones deberían recibir apoyo en el momento que más lo necesitan. Como el líder mundial que es, Estados Unidos debe jugar su papel de dar esperanza y oportunidad y prevenir una generación perdida de niños y niñas.