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Estudia, no dejes que nadie juegue con tu vida

En Guatemala, el acceso a la secundaria es muy limitado. Solamente 42% de niñas y 49% niños adolescentes, ingresan a este nivel de estudios. Plan apoya la implementación de telesecundarias, como una herramienta efectiva para llevar la educación secundaria básica a las comunidades más alejadas en el área rural. Cada telesecundaria atiende a los jóvenes que viven allí pero también a los de las comunidades cercanas, como es el caso de la telesecundaria de San Vicente Chicatal.

A filo del mediodía en una esquina, alrededor de 30 adolescentes se reúnen y empieza su camino a la escuela telesecundaria de San Vicente Chicatal. La caminata dura aproximadamente 40 minutos, la mayoría de los hombres, llevan su bicicleta y las niñas van caminando. Flori (16) es la única que lleva una canasta con comidas: empanadas, aguas gaseosas,  dulces, todo se vende bien durante los recesos. A veces su hermano Regilson (10) la acompaña llevando los doble-litros de agua gaseosa​

Floridalma caminando a la escuela con su venta. Atrás, Regilson con el resto de la comida.

No es común ver a Flori reír, es una niña que asume grandes responsabilidades, y lo hace con cierta gravedad, es una estudiante brillante y trabaja duro junto a su mamá y sus hermanos para mantener a la familia. Estudiar en la secundaria es una oportunidad a la que se ha aferrado con todas sus fuerzas, es la única esperanza que tiene de cambiar su futuro.

Dominga (35), la madre, enviudó hace unos años cuando, a dos cuadras de su casa, su esposo fue asesinado con un machete, nunca se supo quién fue o porqué lo hizo.  A partir de entonces, Dominga trabaja día y noche para sacar adelante a sus 6 hijos. Sus actividades van entre la venta de “jute” en el mercado, venta de almuerzos en su casa y venta de comida en los patios escolares. Todos en la familia tienen una responsabilidad: vender, cuidar a otros hermanos, cocinar: se necesitan muchas manos para poder ganar un poco de dinero.

Dominga ha hecho enormes sacrificios para que sus hijas mayores puedan estudiar: “Yo le digo a Flori que estudie, que no deje que nadie juegue con su vida, que se esfuerce porque si juegan con ella, eso duele mucho.” Esa inspiración ha generado en Flori el amor por aprender.

 “Como mi mamá no podía comprar mis cuadernos me pidió que saliera a vender en la escuela, y así me compré cuadernos y lápices. Algunas compañeras me preguntan si no me da vergüenza vender, pero yo les digo que no: mi papá me enseñó a trabajar y a no tener vergüenza de hacerlo, yo aprendí cuando lo acompañaba a vender y gracias a eso es que puedo ir a estudiar.” Comenta Flori con orgullo.

Alba, la hermana mayor, terminó la secundaria básica. Ahora solo está apoyando a su mamá en la cocina y las ventas. Su mamá y sus hermanos intentarán apoyarla en el siguiente nivel de diversificado, si es que las entradas de dinero lo permiten, así es como funciona la familia: “mis hermanitos me están ayudando ahora que estoy en básico, vendiendo en el mercado y en las escuelas, cuando ellos crezcan yo también los voy a ayudar!” comenta resuelta Flori.

 

El sueño
Como a muchas adolescentes, a Flori la mueven sus sueños:

“Pienso que es muy importante estudiar para tener un mejor futuro, para conseguir un buen trabajo. Yo quisiera ser enfermera, para curar a la gente y cuidarlos en la comunidad.”

Gobiernos escolares impulsando líderes

Los gobiernos escolares son grupos de estudiantes que se organizan y son elegidos por compañeros y compañeras para realizar proyectos que apoyen el bienestar escolar. Flori es parte del gobierno escolar en su clase, donde solo ella y una amiga son mujeres, el resto (23) son varones. Al ver la poca inscripción de niñas en su telesecundaria, ella y sus compañeros organizaron una asamblea en la comunidad para promover que las niñas necesitan tener acceso a una educación secundaria: “Recibí capacitaciones de Plan para promover la telesecundaria en mi comunidad y así juntamos a los padres y las madres”.  Eso fue un paso complicado porque para las familias de la comunidad las niñas no necesitan estudiar si no es suficiente con que se queden en su casa, también hay otros factores que influyen como el de la violencia “los padres tienen miedo de que a las niñas les pase algo malo y nos pidieron que nos hiciéramos cargo de sus hijas, así fue como rescatamos a las niñas que se iban a quedar sin estudiar!”

Después de esta asamblea convocada por Flori y sus amigos, ¡15 niñas de la comunidad de Samanzana se inscribieron en la tele-secundaria de San Vicente Chicatal!  y ahora todas juntas van a, mediodía y regresan a las 6 de la tarde de estudiar. Gracias a estos jóvenes se incrementaron las oportunidades de las nuevas niñas, y ahora en los primeros grados de la escuela, se observa que se redujo ampliamente la brecha entre niñas y de niños.