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“Quiero ser enfermera para ayudar a muchas niñas y niños”

En medio de los desastres naturales que han afectado a miles de peruanas y peruanos que viven en el norte del país, hay historias llenas de esperanza y esfuerzo como la de Ana, quien a pesar de todo sigue luchando por sus sueños.

Ana tiene 10 años y le gusta ir a la escuela. “Estoy aprendiendo a multiplicar y resolver problemas”. El deseo de superación es tan grande que camina media hora por el desierto para llegar a un espacio temporal de aprendizaje.

Desde hace dos meses, debido a las lluvias e inundaciones en Perú. Ana y su familia viven entre una carpa y esteras. “Llovía muy fuerte, el río se desbordó y nosotros salimos en un tractor acorralados por el agua”.

Ana se encuentra en proceso de recuperación, gracias a la instalación de espacios amigables para la niñez de Plan Internacional conocidos localmente como “El plan de la alegría”.

“He aprendido a compartir, a llamar a la línea 100 si alguien me hace daño y les enseñé a mis papás a lavarse las manos para eliminar las bacterias”.

 

Como parte de la respuesta a emergencia, Plan Internacional ha trabajado con las niñas y los niños para que reconozcan las formas de violencia y sepan dónde denunciar. En Perú, la línea 100 es un servicio gratuito y especializado en casos de violencia o abuso.
 

Por ser niña, ella tiene sueños.

“Quiero ser enfermera para y cuando sea grande voy a trabajar en un hospital para cuidar a muchas personas”. El año pasado, Ana logró ser la estudiante más destacada de su clase. Ahora, asiste a una escuela en medio del desierto “los primeros días tenía ni mesa ni silla y estudiaba de pie. Ahora ya hay más carpetas, pero están rotas”.

“Me gusta ir al colegio porque tengo muchas amigas y son solidarias. Cuando alguien no lleva nada, los demás compartimos lo que tenemos con esa persona. No tenemos patio, solo corremos por la arena y debemos buscar cuidarnos del sol y de los alacranes”.

Plan Internacional en Perú trabajará en la construcción de aulas temporales, capacitación a docentes, entrega de material educativo y mobiliario, instalación de estaciones de agua y espacios para la recreación en la escuela.

Aunque las lluvias terminaron, la emergencia continúa y nuestro trabajo no se detendrá.  La educación de las niñas como Ana, es vital para su propio desarrollo y el de su comunidad.