El camino a la educación de Reyner | Plan International Pasar al contenido principal

El camino a la educación de Reyner

Reyner vive en una casa pequeña de los Andes peruanos. Con sólo una habitación y dos camas, una para sus padres y la otra para él y sus cuatro hermanos, el hogar sirve de refugio para esta familia a más 3500 metros sobre el nivel del mar.

Reyner vive en una casa pequeña de los Andes peruanos. Con sólo una habitación y dos camas, una para sus padres y la otra para él y sus cuatro hermanos, el hogar sirve de refugio para esta familia a más 3500 metros sobre el nivel del mar.

La familia está pasando un momento duro, ya que el papá tiene una discapacidad producto de una caída de un andamio. Pero el hecho que los niños vayan a la escuela da esperanzas para el futuro. Aunque para llegar tengan que caminar dos horas a través de montañas. 

Por eso cada día de la semana, Reyner se levanta con sus dos hermanos mayores, come el desayuno que su madre le prepara (usualmente sólo una papa) y se marcha. Primero, a lo largo de un camino de polvo y luego a través de las montañas. Él y sus hermanos tienen que caminar por dos horas antes de llegar a la escuela.

“Me canso, es muy lejos para caminar”, dice Reyner.

Él va a la escuela en todo tipo de climas. En este paisaje elevado, el sol y el calor golpean en un momento, luego viene el viento helado y la lluvia torrencial. Reyner a veces está empapado, con hambre y agotado antes que empiece la primera clase. A las dos de la tarde, cuando la escuela termina, los tres hermanos inician el retorno. Dos horas más a través de las montañas y hacia su comunidad.

Ir a la escuela es importante para salir de la pobreza. De esto, los padres de Reyner están muy conscientes por lo que cada vez que Reyner se queja acerca del largo camino, no hay discusión: tiene que ir a la escuela.

“Me dije a mi misma que él se va a acostumbrar al largo camino. Pero no”, dice la mamá de Reyner.

La situación de Reyner no es diferente de la de otros niños del área. La mayoría van a la escuela, pero con frecuencia muchos dejan de ir porque se les necesita para trabajar en casa. 

“Estoy preocupada por mis hijos. Quiero que mis hijos tengan una mejor vida que esta”, dice la madre. “Quiero que mis hijos tengan una educación y una profesión. No quiero que sufran como nosotros”. 

Plan International ha reparado la escuela

La escuela a la que Reyner asiste estaba en condiciones deplorables. Ahora, Plan International ha ayudado a que la escuela sea reparada.

Además, Plan International ofrece cursos y reuniones para los padres de los estudiantes. Muchos de ellos nunca fueron a la escuela, por lo que les es útil entender cómo pueden generar mejores condiciones para sus niños. Aquí se discuten temas como una adecuada nutrición, por qué la crianza con violencia es dañina, la importancia de las tareas y cómo evitar el embarazo adolescente. Plan International también trabaja con las autoridades locales para dar seguimiento a las familias más pobres y vulnerables.

Soñar con convertirse en policía

A Reyner le gusta el fútbol, las canicas y dibujar. Pero debido a que no tienen sus propias hojas y lápices de colores, él y su hermana Cintia (4) encuentran otras formas para dibujar. En la grava, aparecen dibujos de montañas, árboles y casas.

Cuando se le pregunta qué quiere ser cuándo crezca, la respuesta es clara: policía. Porque así puede cuidar de sus hermanas pequeñas cuando vayan a la escuela y así logren convertirse en ingenieras.