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En el camino del amor: de matón a mejor amigo

Guerra civil, carteles de drogas y pobreza – los niños de Colombia tienen muchos problemas, pero junto a Plan International, están empezando a tomar el control sobre sus vidas y están aprendiendo a vivir juntos en paz.

Es difícil creer que Camilo y Kiara ahora son mejores amigos. Camilo solía intimidar a Kiara, quien lo temía demasiado y era muy tímida para reportarlo.

“Camilo me pegaba y se burlaba de mí y yo tenía miedo de cómo reaccionaría si yo dijera algo. Me sentía mal y no quería ir a la escuela porque tenía miedo que me encontraría con él. No quería encontrarme con mis amigas, o salir, nada” dice Kiara.

Camilo se acuerda cómo él y algunos amigos intimidaban a Kiara. “Yo me burlaba de ella, le pegaba y hice muchas cosas malas. No fui un buen amigo”.

Aunque Camilo le hacía la vida imposible a Kiara, el mismo estaba pasando por un momento difícil. No se entendía bien con sus padres y se sentía incomprendido con el mundo.

“Tenía muchos problemas con mis padres, nos peleábamos todo el tiempo. Si alguno de mis hermanos hacía algo estúpido, yo era al quien le daban la culpa. Siempre era yo el que estaba mal. Sentía que mis papas no me querían. Eventualmente, me dije a mí mismo que ya no quería vivir. Dos veces intenté suicidarme, pero afortunadamente me detuve.

La relación de Kiara y Camilo cambió cuando ambos se unieron al proyecto de Plan International llamado “El Camino Del Amor” fundado por la Lotería Sueca (The Swedish Postcode Lottery). El proyecto apoya y fortalece a las niñas y a los niños, enseñándoles sobre sus derechos y alentándolos a tomar responsabilidad por sus acciones, tanto en la escuela y en casa.

Repentinamente, hubo una oportunidad para que los dos hablaran, y Kiara tomo iniciativa y le dijo a Camilo cómo se sentía. Hoy es difícil encontrar traza de la niña tímida que un día había sido intimidada al punto de temer ir a la escuela.

“Todo cambió cuando Camilo y yo empezamos a hablarnos. Él me contó cosas de sí mismo y yo le dije cómo se sentía que él fuera tan cruel conmigo. Después de un tiempo, me di cuenta que en realidad el es muy comprensivo y cuidadoso. Confianza comenzó a crecer entre nosotros y le hablaba cuando me decía algo que no me gustaba. Me puse mucho menos tímida y dejé de tenerle miedo a las cosas.

Para Camilo, el proyecto ha cambiado completamente su forma de ver la vida. Antes, solía estar frustrado y su relación con sus padres se estaba desintegrando. Ahora está más centrado en su futuro y sus padres lo tratan de manera completamente diferente.

"El grupo de paz no ha resuelto mis problemas, pero cuando me uní al grupo, aprendí a resolverlos yo mismo. Me hizo darme cuenta de que mi comportamiento no era bueno y en vez, aprendí a hablar sobre mis problemas. Ahora está mucho mejor" explicó Camilo.

El trabajo del grupo de paz para eliminar el acoso y las peleas en la escuela ha tenido resultados claros y Kiara, que sabe cómo se siente no pertenecer a un grupo de amigos, se siente orgullosa de poder ayudar a otros niños que han sufrido abuso.

"Había un chico al cual le hacían acoso por ser tan bueno en la escuela, lo que lo hizo muy triste, me reconocí en él y decidí ayudar a cambiar la forma en que estaba siendo tratado." Ahora la situación está mucho mejor, todos en la escuela somos un grupo, nadie se siente excluido “ dice Kiara.

Incluso los maestros de la escuela han hecho cambios positivos. El ambiente está mejor que nunca y está claro que los estudiantes y los profesores sienten que pueden hablar entre sí para resolver conflictos y problemas.

"La capacidad de los estudiantes para resolver sus problemas es asombrosa y ha significado que los maestros no tenemos que al director pidiendo ayuda con los temas, ya que los estudiantes ya logran resolver sus problemas por su propia cuenta", explica Orlando Rivera, profesora en la escuela de Camilo y Kiara en el departamento del Valle del Cauca.

Desde que comenzó el proyecto Camino del Amor, los conflictos en la escuela se han reducido en un 90%. Cada año, un nuevo grupo de estudiantes se involucra con el proyecto para asegurar que continúe.

Orlando también ha notado cómo el proyecto ha afectado el estado de ánimo de todo el pueblo.

"Anteriormente, muchos de los adultos pensaban que los jóvenes eran perezosos y que no se hacían responsables. Ahora ven todas las cosas asombrosas que han logrado, muestran películas en la plaza, ponen obras y transmiten programas de radio sobre lo que está sucediendo en la escuela y en el pueblo. Han comenzado actividades de arte con los niños más pequeños y están allí cuando los ancianos necesitan ayuda. Los padres de mis estudiantes están orgullosos de sus hijos. Han tomado el control de sus propias vidas y han mejorado el estado de ánimo de todo el pueblo".