“Mantuve mi embarazo en secreto lo más que pude” | Plan International Pasar al contenido principal

“Mantuve mi embarazo en secreto lo más que pude”

Cuando Jenny cayó en cuenta que tendría un bebé a los 16 años, no le dijo a nadie. La joven, que ahora tiene 20 años, vive en la comunidad indígena de Chimborazo en los Andes Ecuatorianos, donde los embarazos de niñas (aunque sean algo común) son mantenidos en secreto porque son considerados como algo vergonzoso.

Cuando Jenny cayó en cuenta que tendría un bebé a los 16 años, no le dijo a nadie. La joven, que ahora tiene 20 años, vive en la comunidad indígena de Chimborazo en los Andes Ecuatorianos, donde los embarazos de niñas (aunque sean algo común) son mantenidos en secreto porque son considerados como algo vergonzoso.

 

Jenny tuvo un parto sin problemas y su hijo, Justin, ha crecido para convertirse en un niño de cuatro años que ama jugar con los cobayos de la familia. Pero ella es una de las afortunadas, los bebés nacidos de madres adolescentes tienen un 50% de probabilidades de morir durante el parto o morir en las primeras semanas de vida comparado con aquellos bebés nacidos de madres cuyos cuerpos ya se desarrollaron por completo.

 

Jenny es la mayor de ocho niños y participa activamente del programa Zona Libre de Embarazos de Plan International Ecuador y quiere usar su experiencia para ayudar a jóvenes a conocer sus opciones y cuándo tener hijos

 

“No tuvimos educación sexual en la escuela. Cuando tenía 15 años, nos dijeron que debíamos evitar tener sexo para no quedar embarazadas. No nos hablaron de los anticonceptivos hasta que tuve 17 o 18 y para ese entonces ya tenía un bebé”.

 

“Conocí a mi primer novio a los 16. Nos encontrábamos en las tierras donde mi familia tiene a las vacas y estuvimos juntos por cuatro o cinco meses. Luego quedé embarazada”.

 

“Me sentí mal. Estaba triste y preocuapda porque estaba estudiando y tenía que ayudar a mi mamá en la casa. Sentía naúseas y no quería comer pero no me hacía chequeos médicos porque nadie sabía que estaba embarazada”.

 

“Sabía que debía decirle a mis padres pero no confiaba en ellos. No habíamos hablado mucho mientras yo crecía. Por lo que mi mamá no se dio cuenta hasta que me faltaron tres semanas para parir”. 

 

“Parí a mi hijo, Justin, en casa. Luego, todos esperaban que me casara pero no quise porque entonces tendría que abandonar mis estudis. El papá de Justin negó ser el padre y no quiso ayudar por lo que fui a juicio a conseguir la manutención. A esta fecha, no ha pagado ni un centavo para su hijo. Si no tuviese la ayuda de mis padres, tendría que haber dejado la escuela. No tendría un futuro”.

 

“En cambio, amamanté a Justin hasta que tuvo un mes y luego volví a la escuela. Había recibido una beca de Plan International que me ayudó a comprar el uniforme escolar y otros materiales mientras el bebé se quedaba en casa con mi mamá y mi hermana pequeña Paulina, que tenía seis meses en ese momento. 

 

“Soy muy afortunada de poder seguir estudiando pero tener un hijo significa que tengo menos tiempo para mí. Me hubiese gustado esperar hasta ser más grande así no hubiese tenido que luchar con el estudio y cuidar a mi hijo al mismo tiempo. Tengo otras responsabilidades también, como ordeñar las vacas, alimentar a los cobayos, burros y cerdos y hacer queso que vendemos en el mercado. Me voy a dormir a las once de la noche y me levanto a las cinco de la mañana”.

 

“Cuidar de un niño significa que tienes que dejar de pasar tiempo con tus amigos, dejar de lugar y divertirte, todo”.

 

“Ahora estoy comprometida con la reducción de los embarazos adolescentes en Ecuador. Con el apoyo de Plan International, brindo charlas motivacionales y talleres a adolescentes y sus padres para que hablen más en casa”.

 

“Hemos visto un cambio en la gente que viene a los talleres. Algunos de ellos ahora tienen la confianza para hablar con sus padres sobre este tema y las niñas también se respetan más a sí mismas y se aseguran que nadie las lastime”.

 

“También he hablado con mis hermanos y hermanas para que ellos no cometan el mismo error que cometí yo, les digo que no hagan su vida difícil, que sigan estudiando”.

 

“Las jóvenes tienen bebés jóvenes porque no reciben educación sexual. Casi siempre las toma por sorpresa. En algunas áreas, violan niñas asique les dije a mis hermanas que si alguien las lastima, deben hablar con mi papá, mi mamá, mi abuela o mi tía, en quién confíen más. Los niños y los hombres se aprovechan de las niñas, la mayoría de las niñas se pierden de ir a la escuela, cuidandod e los niños y trabajando con los animales”. 

 

“Por suerte, este no es mi caso. Me siento bien porque tengo el apoyo de mi mamá y mi papá. El mensaje para otras niñas embarazadas sería: dile a tus padres y pide ayuda”.

 

“Estoy ansiosa de empezar la universidad en los próximos meses. Un día seré enfermera”.