Aprendiendo un nuevo lenguaje | Plan International Pasar al contenido principal

Aprendiendo un nuevo lenguaje

Eunice (16), ha cuidado de Esdras (8) desde que nació. Eso le impidió continuar con sus estudios. Pero hoy los ha retomado gracias al proyecto de rehabilitación basada en la comunidad.

Esdras es el octavo hijo de la familia de 4 hombres y 3 mujeres. Al nacer, su mamá, ya de salud frágil, quedó en un estado muy delicado y no pudo atender al bebé. 

Así fue como su hermana Eunice, con apenas 8 años, abandonó la escuela y empezó a cuidar de su hermano recién nacido, convirtiéndose en la principal responsable de atenderle.

Hasta hace pocos años, la discapacidad en las comunidades rurales de Jalapa se escondía en los rincones de las casas. Las familias hacían lo posible por darle atención a sus niños o niñas con discapacidad, pero no tenían dónde acudir para un diagnóstico o guía de cómo tratar la discapacidad. 

Sin saber cómo cuidar a un bebé, Eunice hizo lo posible por criarlo de la mejor manera: “Para mí fue difícil porque no le entendía, además no  lloraba, solo hacía sonidos. No sabía lo que le pasaba hasta que la vecina sugirió que le diera miel con achicoria (chicory) para calmarlo”recuerda Eunice. 

Para ir a un hospital es necesario tener el dinero para pagar los gastos del viaje, pero la familia no contaba con ese recurso. 

Cuando Esdras tenía dos años, llegó a la comunidad una jornada médica gratuita. Allí fue que supieron que es sordo y no puede hablar. “Nos comunicábamos solo señalando cosas, tenemos nuestra manera de entendernos porque yo lo conozco muy bien.”

Rehabilitación Basada en la Comunidad

Hace seis años Plan International Guatemala con su socio ASCATED, iniciaron el proyecto Rehabilitación Basada en la Comunidad, dedicado a la inclusión y a la atención de niños y niñas con discapacidad. 

En este proyecto hay muchos actores: la familia que aprende a dar una atención y estimulación adecuada a sus hijos e hijas; la escuela que les acoge en sus aulas, las autoridades comunitarias que ofrecen espacios para abrir centros de rehabilitación y la misma comunidad que los atiende de manera voluntaria.

Hoy, la vida de más de 500 niños y niñas con discapacidad en 40 comunidades de Jalapa, gozan de una vida más digna, disminuyendo los prejuicios e incluyéndoles en la vida familiar, escolar y comunitaria. 

El proyecto estipula los centros de rehabilitación comunitaria, donde asiste Esdras y su hermana Eunice para aprender juntos a comunicarse con lenguaje de señas. 

Para Eunice, abandonar la escuela fue una decisión difícil, pero asumió por completo responsabilidad de cuidar a su hermano y no pudo regresar a la escuela. “Esdras insiste que soy su mamá pero yo le explico que los dos tenemos la misma mamá”.

Cuando en enero del 2018 se abrió el Centro de Rehabilitación Basada en la comunidad, Esdras ya tenía 8 años. El centro ha atendido alrededor de 50 niños y niñas  con discapacidad, 20 de los cuales asisten a terapia permanente. 

Una de las estrategias del proyecto en el trabajo con las autoridades es lograr que inviertan en la atención de la población con discapacidad.

¡ES HORA DE CUMPLIR SUEÑOS!

En San Luis Jilotepeque,  la municipalidad  abrió el centro de rehabilitación, contratando además a un fisioterapeuta para la atención de los niños y niñas que asisten. Al mismo tiempo, ha inaugurado una oficina municipal de discapacidad para promover los derechos de las personas con discapacidad y el uso del centro de rehabilitación. 

Esdras ha sido admitido en la escuela regular y los dos hermanos asisten al centro de rehabilitación en las tardes para aprender  lenguaje de señas y así comunicarse mejor. 

Eunice retomó sus estudios. Ahora está en 6to grado de primaria. Es la mayor de su clase, pero está muy contenta de tener la oportunidad de estudiar de nuevo. 

En el departamento de Jalapa existen ahora 3 oficinas municipales de discapacidad, para ofrecer apoyo a esta población. Las familias, las escuelas y los vecinos tienen ahora una actitud distinta y más informada sobre  lo que son las discapacidades. Pero lo más importante es que los niños y niñas con discapacidad están protegidos, estimulados y encaminados a una vida más digna.