Futuro incierto de niñas hondureñas luego de 3 meses de Eta e Iota | Plan International Pasar al contenido principal

Futuro incierto de niñas hondureñas luego de 3 meses de Eta e Iota

15 Febrero 2021
Con más de 500 escuelas destruidas o dañadas, unas 96.000 personas aun albergadas, con caravanas de migrantes en búsqueda de mejores condiciones de vida y con circunstancias de salud precarias, el futuro de las niñas en Honduras se encuentra en alto riesgo.

Después de tres meses del paso de los Huracanes Eta e Iota que golpearon Centroamérica en noviembre 2020, el bienestar y futuro de la niñez en Honduras, principalmente el de las niñas siguen siendo una preocupación para la ONG Plan International. El impacto de los huracanes afectó a un total aproximado de 4 millones de personas en un país con una población de 9.3 millones y según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) las pérdidas económicas en el país se estiman en unos 1.800 millones de dólares.

En lo que respecta a educación, el futuro de miles de niñas y niños se encuentra en vilo ya que, según datos de autoridades de educación hondureña, más 500 escuelas y centros escolares fueron destruidos o parcialmente dañados luego del paso de los huracanes, lo que sumado a la suspensión de clases por la Pandemia de la COVID-19 podría resultar en una alta deserción escolar además de retrasar más el retorno a las aulas. “Muchos de aquí del barrio, se han salido de la escuela porque no van a poder seguir. Muchas niñas van a perder el año que viene, lo van a sacrificar para buscar empleo y sacar adelante a su familia”. Dijo Angie de 16 años de Santa Barbara, Honduras. 

“La cuarentena que se dio por la pandemia ya puso a las niñas en una situación crítica frente a su continuidad educativa. Sabemos que la violencia basada en género, incluyendo la violencia sexual contra las niñas se da en sus entornos cercanos, en donde estaban encerradas. Esto sumado a las otras consecuencias del confinamiento como el aumento de sus responsabilidades de trabajo de cuidados, los posibles embarazos precoces y no deseados, así como el posible incremento de matrimonios y uniones infantiles, tempranas y forzadas, hacía presagiar una gran deserción escolar de las niñas una vez las escuelas reabrieran. Después de Eta e Iota el riesgo es mucho mayor porque no hay escuelas donde retornar ya que muchas están destruidas” Carmen Amaya, Directora Interina, Plan International Honduras.

A la fecha en Honduras aún hay más de 96.000 personas albergadas, quienes perdieron sus hogares o sus comunidades quedaron completamente incomunicadas luego de las intensas lluvias y las inundaciones. Esto implica un riesgo de protección muy alto ya que las niñas y mujeres jóvenes se encuentran mucho más expuestas en estos lugares, en especial porque viven en condiciones inapropiadas, carecen de bienes básicos como alimentos, agua para tomar o para asearse, artículos de higiene menstrual y además están expuestas a acoso y abuso sexual.

La pobreza y los problemas existentes como el desempleo y la falta de acceso a servicios básicos se han profundizado luego de esta crisis, y ha incentivado nuevamente la migración de personas en la búsqueda de nuevas oportunidades. A mediados de enero 2021 una caravana de entre unas 7.000 a 9.000 personas según la Organización Internacional para los Migrantes (OIM) salieron de Honduras rumbo hacia Estados Unidos. A su paso por Guatemala las autoridades locales afirman que, una veintena de migrantes fueron confirmados como casos positivos de COVID-19. Muchos de estos migrantes retornaron a su país luego de encontrar resistencia en su camino por parte de los cuerpos de seguridad guatemaltecos. La Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia en Honduras (DINAF) informó haber atendido a unas 200 niñas y niños retornados de los cuales el 87% viajaban solos sin compañía de un adulto.  

“Para muchísimas niñas quedarse implica hacerlo en una situación de extrema vulnerabilidad, más para quienes su única opción es quedarse en albergues donde sabemos se han dado casos de abusos sexuales. Para quienes deciden migrar, ya sea solas o con sus familias el camino tampoco es fácil. Migrar supone no solo dejar la escuela sino exponerse a múltiples formas de violencia contra ellas – violencia sexual, trata o tráfico – a lo largo de la ruta con poca o nula protección y respuesta de los Estados y llegar a un destino incierto.” Dijo Amaya.

Plan International hace un llamado a las autoridades y a otros actores humanitarios a dar prioridad y atender los problemas que afectan a la niñez principalmente a las niñas en Honduras, para que ellas cuenten con un futuro mejor donde tengan acceso a educación de calidad, recuperación de medios de vida, acceso a vivienda digna y puedan vivir libres de violencia, acoso y abuso sexual, en especial en contextos de emergencia como el que aún viven tantas niñas luego de las catástrofes recientes.

Desde el inicio de la emergencia Plan International ha trabajado en Honduras llegando a la fecha a más de 500.000 personas para minimizar los efectos causados por la emergencia en la población, en especial en la niñez. La respuesta humanitaria se enfocó en la entrega de agua para consumo, alimentos, frazadas, colchonetas, kits para prevención de la COVID-19, kits de higiene menstrual para niñas y mujeres jóvenes, así como transferencias monetarias multipropósitos. En lo que se refiere a Protección, se han instalado espacios amigables para niñas y niños donde se priorizan acciones de atención psicosocial y bienestar emocional, así como campañas de autocuidado y difusión de rutas de denuncia en caso de violación a sus derechos. Como parte fundamental de su trabajo enfocado en la niñez y con énfasis en las niñas, ha trabajado en capacitar a familias y a niñas y niños en cómo prevenir casos de acoso y abuso sexual.