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‘Rosas Pallay’: la empresa artesanal de niñas y mujeres en los Andes peruanos

En Perú, un grupo de niñas y mujeres jóvenes han creado su propia compañía "Recoge una flor " (Rosas Pallay, en quechua) donde producen artículos de artesanía de colores brillantes para las tiendas turísticas. El objetivo es expandir el negocio con más productos nuevos.

Bufandas, manteles, cinturones y bolsas pequeñas en hermosos colores de la tierra parecen volar en el pueblo de Huyallapata, en las montañas de los Andes del Perú. Estamos a casi 4000 metros sobre el nivel del mar, y los productos artesanales están colgados debajo de una lona que las protege de las fuertes lluvias que rápidamente llegan a la montaña.

"Nuestro sueño es crecer aún más, vender más productos, ganar más dinero y convertirnos en grandes empresarias", dice Delia Pillco (23).

Ella es una de las 11 mujeres jóvenes de 16 a 24 años que ha comenzado su propio negocio llamado "Recoge una flor" aquí, en las montañas junto a dos jóvenes de 16 y 20 años. Ellos hacen artículos de artesanía que venden a las tiendas en Cusco, la ciudad turística más cercana. Cusco tiene un flujo masivo de turistas que quieren visitar Machu Picchu. 

En la espaciosa habitación que alquilan, se oyen sonidos suaves de seis máquinas de coser modernas y una máquina de tejer. En la pared de la puerta de entrada cuelga un gran póster con la visión de la compañía:

"Ser una empresa líder y reconocida en el mercado de manualidades textiles destacándonos por la excelencia y calidad en nuestros productos". 

Delia dice que esta visión está guiando a todas las niñas y mujeres jóvenes:

"Todas hemos estado involucradas en la producción de artículos de artesanía durante los últimos seis años, pero sólo en el último año unimos fuerzas y creamos esta empresa”.

Ella dice con orgullo que después del primer año el negocio es rentable. Ya no dependen del salario de sus esposos o de sus padres, sino que se han vuelto independientes.

"Poco a poco, empezamos a ganar algo de dinero. Empezamos tejiendo y ahora tenemos un poco de dinero para que todas podamos vivir de eso", dice Delia.

El inicio de la pequeña empresa fue a través de un concurso organizado por el municipio y Plan International. Ellas ganaron el primer lugar y ahora están buscando nuevos concursos y retos. Las niñas y mujeres jóvenes ganaron 2500 dólares, financiados tanto Plan International como el municipio, que utilizaron para la compra de máquinas de coser  y tejer y materiales. Para ser parte de la competencia tuvieron que hacer un plan de negocios para su proyecto. Ahora, están buscando nuevos concursos en los que puedan participar.

"Queremos expandirnos, aprender más, ser buenas líderes y tomar buenas decisiones. Participamos en todos los concursos para aprender más y también obtener más capital para producir más", dice una entusiasta Delia.

Delia está vestida con un colorido atuendo tradicional para la ocasión. Ella dice que pasan dos días haciendo una bufanda e invirtiendo alrededor de 6 dólares en hilo y material. Utilizan lana de alpaca bebé y lana de oveja. Ellos tejen, hilan y diseñan y cosen el patrón ellos mismos. La bufanda terminada se vende por 30 dólares en las tiendas, y en festivales y mercados cercanos.

Pero las mujeres son productivas y producen más de lo que pueden vender y ahora están buscando nuevos mercados.

"Nos gustaría vender en el extranjero", sonríe con picardía Delia.

Las mujeres han realizado estudios de mercado para aprender cómo dirigir una empresa de la mejor manera posible. Han colaborado con las mujeres mayores en el pueblo y utilizan un patrón antiguo de estilo tradicional que consiste en pequeñas flores y de allí el nombre "Recoge una flor ".

Plan International apoya esta iniciativa, que forma parte del proyecto "Preparándome para la vida" para apoyar las actividades de autonomía económica en las comunidades en las que trabajamos. Esta es una de esas actividades para promover asociaciones de jóvenes emprendedores, principalmente niñas, junto con el gobierno local. El apoyo consiste en capacitación y asesoría para que los beneficiarios que calificaron en primera instancia tengan su plan de negocios bien preparado para participar en el concurso. El plan busca la sostenibilidad, luego la voluntad de participar y seguir impulsando su plan de negocios. Plan international, el gobierno local y el ministerio de agricultura tienen representantes que evalúan a los candidatos. Plan International apoya los proyectos con apoyo económico y técnico para que los jóvenes empresarios tengan más oportunidades de tener éxito.

 

  • Hay 25,000 niñas y jóvenes en edad escolar que quedan embarazadas cada año en el Perú. 
  • El 25.3% de la deserción escolar en mujeres es causada por el embarazo en la adolescencia. 
  • El 13% de adolescentes entre 15 a 19 años han sido madres o están gestando por primera vez. 
  • Las adolescentes más vulnerables al embarazo temprano son aquellas que viven en condiciones de pobreza, tienen bajos niveles de escolaridad, habitan en comunidades rurales o periurbanas o hablan una lengua indígena

 

 

Texto: Siv Meisingseth / Plan International Norway

Foto / video: Erik Thallaug