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"Me gusta romper estereotipos"

“Siempre me gustó correr, sentir el aire por mis venas, la adrenalina. Me gusta ver cada parte del auto, cómo funciona exactamente”.

“Siempre me gustó correr, sentir el aire por mis venas, la adrenalina. Me gusta ver cada parte del auto, cómo funciona exactamente”.

La voz de Edith Delgado (16) es serena y convencida. Parece que siempre ha tenido claro su camino. Desde muy pequeña, mientras hacía el viaje para visitar a sus abuelos, sentía mucha emoción al ver los carros pasar. Le impresionaba ver cómo ellos pueden llevar a la gente a conocer otros lugares.

“Es impresionante la velocidad con la que cruzan los carros. Me emociona sentir que puedo volar”.

Sus carros favoritos son los de Fórmula 1. Le gustan por la velocidad: “Me fascina ver la reacción de los conductores, cómo manejan y sus gritos de emoción”. 

Edith participa en el proyecto Cambiando Esquemas, que desarrolla Plan International Perú junto a la empresa Hyundai, busca fortalecer las competencias técnicas en la carrera de mecánica automotriz, de jóvenes entre 17 a 24 años, especialmente en mujeres.

En su salón, la mayoría de suscompañeras son didácticas y conversadoras, compartieron con ella la experiencia en la escuela y por qué se interesaron en entrar: “me gustó y me permite tener más confianza, porque si fuera la única me sentiría intimidada”, dice y sonríe antes de mirar al frente, donde una inmensa nube de polvo se arrastra calle abajo.

“Buscamos un futuro mejor, y me gusta eso, romper todo tipo de estereotipos relacionados con las carreras y todo tipo de estereotipos referidos a la mujer. Hombres y mujeres, los dos, nos ayudamos en cada clase, y nos enseñamos cada uno”.

Cuando termine la carrera de mecánica automotriz, Edith quiere estudiar maquinaria pesada. Piensa que es un buen complemento para su carrera y mejoraría su currículo. También quiere armar un taller y enseñar, para así hacer su taller más conocido y más grande: “la capacidad la tenemos todos”, afirma. 

Al hablar sobre las capacidades, Edith se permite un momento para recordar todas las cosas que aprendió durante la primera parte del proyecto: derechos sexuales y reproductivos, anticonceptivos y autoestima, entre otros temas. Esta etapa le permitió valorar la importancia del proceso del que forma parte.

“Romper estereotipos es también prevenir el maltrato, violaciones, más violencia. Te vas aceptando, olvidándote del tema del machismo y te vas olvidando de la idea de que somos inferiores. Te olvidas de cosas negativas, que a veces, no sabes por qué la tenemos en la cabeza, pero ahí están”. 

Cuando Edith habla sobre lo negativo, se refiere a “las cosas que dicen que no podemos hacer las mujeres, o las cosas que no pueden hacer los hombres como llorar, ser tímidos o decoradores. Cosas que nos impiden ser lo que verdaderamente queríamos”.  

Afirma que, en su casa, sus hermanos y padres separaban a la mujer y al varón, pero ahora cambiaron el chip. “En la limpieza y en la cocina nos rotamos cada uno. Otro ejemplo, es que yo salgo a jugar futbol: antes mis padres pensaban que solamente los hombres podían jugar fútbol. Ahora yo puedo salir sin que me reclamen”. 

También pasó cuando ellos se enteraron que Edith iba a estudiar mecánica automotriz y postularse para la beca ofrecida por Plan International: “fueron ellos los más alegres en aceptarlo, mi mamá tenía sus dudas, pero mi papá me dijo: ‘si quieres, apúrate y hazlo. No sé qué haces, pero lo logras”.